Por Keith W. Strandberg
Los relojes de Richard Mille son muy técnicos, ingenios de altas prestaciones que han revolucionado el panorama
relojero.Visité a Richard Mille durante las ferias de primavera en el stand más concurrido y bullicioso que
nunca he visto. Entreví algunos relojes, pero se esfumaron antes de que pudiera tocarlos: los compradores
acechaban en todos los rincones. ¿Como ha llegado Richard Mille hasta aquí? ¿Hasta adonde va a llegar la
marca? Conseguí captar la atención del creador para que me respondiera a estas y a otras preguntas.
Mille no es un relojero y no se disculpa por ello y,
rápidamente, dispara que Enzo Ferrari no era
mecánico. El sabe lo que quiere poner en un reloj y
su criterio es confirmado y remunerado por sus
muchos clientes. Mille se labró un prestigio profesional
en la Maison Mauboussin y cuando la dejó
en 1998 era Director General de la firma joyera y
Director General del holding del grupo. Y lo dejó
porque estaba a punto de lanzar su propia firma
relojera. Mille es un apasionado de todo lo que
tenga dentro un motor: coches, motos, aviones,
etc.Y esta pasión se proyecta en sus relojes, en sus
materiales y en sus formas.
“Las ideas para mis relojes vienen de cualquier
parte, de algo que ha visto o leído,” nos cuenta Mille. “De todas formas, la mayor parte de las
ideas provienen de fuentes que mezclan adelantos
técnicos con la pericia de la mano y el ojo del
artista. Coches de Gran Turismo, monoplazas de
fórmula 1, los yates Perini (como el Maltese
Falcon), los planetarios mecánicos, aeroplanos, y
muchos otros objetos que precisan de grandes
dosis de investigación, tecnología y diseño,
aunque al final también precisan de las manos
que los construyan. Un reloj de pulsera no es una
excepción”.
RM014
Todos los diseños y bocetos se hacen en la
empresa, aunque Mille está también predispuesto
a otras ideas. “El hecho de que nos hagamos los
diseños nosotros mismos no significa que
vayamos a rechazar a priori cualquier idea que
venga del exterior, debemos mantenernos abiertos
y flexibles especialmente con aquellos a los
que respetamos,” nos explica. “No obstante,
asumo toda la responsabilidad de aprobar todos y
cada uno de los detalles del diseño final de uno de
mis relojes, hasta el más simple de los tornillos y
los resortes, para poder garantizar que es merecedor
de llevar estampado mi nombre en él: en este
aspecto, no hay decisiones colegiadas.”
Mille tiene la libertad de hacer cuanto desee
cuando lo desee, al fin y al cabo no tiene que justificarse
ante nadie más que a si mismo. “No estoy
ahí para convencer o cambiar a nadie, ni para
decirle a la gente lo que tiene que hacer,ponerse o
comprarse,” nos dice.“Una vez dicho esto último,
el solo hecho de hacer lo que pienso y siento ya
hace que otros aprecien las posibilidades que hay.
En tan sólo seis años he aportado muchos materiales
nuevos y muchas ideas innovadoras a la relojería.
Estas ideas no son faroles para impresionar o
deslumbrar a la gente en campañas publicitarias,
son verdaderas sofisticaciones relojeras.A base de
seguir mis convicciones creo que he demostrado a
la industria que no hay porque asustarse ante las
nuevas interpretaciones de la relojería. Si esto
sucede así, ya me doy por satisfecho porque
quiere decir que ha sido beneficioso para todos los
que estamos en este negocio, y para los coleccionistas
que invierten grandes cantidades de
tiempo y dinero en relojería.”
La base de clientes de Richard Mille es muy
amplia, desde coleccionistas a presidentes, reyes y
ministros de todo el mundo así como los más
notables hombres de negocios. “El factor que los
reúne es la pasión y la fascinación por los objetos
mecánicos y la autoexigencia de querer lo mejor,
lo más exclusivo, en cualquier cosa que vayan a
comprar,” nos explica. “Se trata de personas exigentes,
apasionadas por los relojes y la relojería,
que saben lo que quieren y están dispuestos a pagar lo que les cueste.”
RM012
La producción
La producción de un reloj Richard Mille empieza
por la elección de una línea,por ejemplo,un determinado
tipo de reloj. Entonces Mille se recrea
haciendo unos dibujos que hace para sí mismo.
“Estos bocetos pueden ser muy generales o
pueden ser ya muy detallados desde el principio,”
nos indica.“Después, habrá varias conversaciones
con el equipo de ingenieros y con los equipos
específicos implicados en el proyecto en cuestión.
Esto solo es el principio del proceso de toma y
daca, ya que, por ejemplo, si les pido algo que no
ha sido hecho antes, entonces debemos investigar
las posibilidades, o quizá cambiar ligeramente
algún aspecto del diseño o, a veces, encontrar un
material que sea capaz de hacerlo posible.”
“Cuando estos puntos farragosos han sido superados,
pasamos a la creación del prototipo,” continúa.
“Esto nos permite evaluar la viabilidad del
proyecto y ponerlo todo a punto – pero también
es un momento crítico, ya que se da la posibilidad
de que invirtamos dos años en el desarrollo solo
para acabar descubriendo que no hay manera de
fabricarlo. Esto casi nos pasó con el RM012, que
estuvo congelado mientras investigábamos un
método para realizar la estructura tubular.
Sabíamos que debía ser técnicamente factible,
pero teníamos que descubrir los problemas y las
soluciones de los métodos aplicados para producirla,
ya que esto no se había hecho antes.”
Una vez que se han aclarado todos estos temas,
empieza el proceso de producción de la más alta
calidad, un sistema que se aplica a todos los subcontratistas
participantes designados por Mille: su
lema es “lo mejor de lo mejor”. Por ejemplo,
Audemars Piguet Renaud & Papi están encargados
de las piezas complicadas como los tourbillons y
los cronógrafos a ratrapante, Soprod cola-bora en
el calibre RM 007 de señora y Vaucher en el calibre
automático 005-S. Además, hay otras firmas que
colaboran como consultores expertos.
“No nos identificamos con el concepto de fábrica,
que consideramos que es intrínsecamente artificial;
por ejemplo en Suiza no se trabajó nunca
así,” dice Mille. “Ya desde los inicios, cada
comarca, ciudad o pueblo tenía su propia especialidad
y colaboraban para crear los relojes. ¿Por
qué crear nuestro propio tourbillon si los expertos
que llevan años fabricándolos están carretera
abajo en el siguiente valle? ¿Solo por el prurito del
nombre “fábrica”? No hay manufactura en Suiza
que lo haga todo por si sola, así que yo voy a por
lo mejor de lo mejor y superviso los encargos
especiales para los productos de Richard Mille.De
este modo, la esencia del reloj se mantiene bajo
nuestro control, independientemente de quien
haya trabajado en él para nosotros. En mi opinión,
esta forma de trabajar es la mejor”.
Es de vital importancia, para Richard Mille, tener
movimientos de su propiedad para garantizar la
calidad y para mantener la independencia de la
empresa. “Aunque la disposición geométrica de
un movimiento sea idéntica al de otro calibre,
como es el caso del 005-S y del 007, los cambios e
innovaciones añadidos por Richard Mille son, en
mi opinión, críticos e importantes para el funcionamiento
del reloj, su estabilidad, el diseño y
robustez a largo plazo”.Los materiales usados,los
puentes del mecanismo, engranajes, ruedas y
tornillos, y otros detalles, usados en los movimientos
están todos totalmente remanufacturados
para convertirse en nuevos calibres que cumplan
íntegramente con mis ideas y mejoras aplicadas”.
“No ocurre lo mismo en el caso de los tourbillons
y los cronómetros ratrapantes como los RM 002-
V2, 003-V2, 004 V-2, 008-1, 006, 009, 012, 014 y
015. Se trata de movimientos de nuevo diseño
creados a partir de una hoja en blanco, en que
cada reloj presenta enormes avances como
ningún otro en el mercado. Podemos decir pues,
que la gama de relojes de Richard Mille cuenta
con una mayoría de relojes con movimientos
revolucionarios de nuevo diseño.”
Actualmente los relojes Richard Mille se distribuyen
de forma muy exclusiva. En 2006 se fabricaron
unos 1500 relojes y las previsiones para
este año rondan los 2000. Para el futuro inmediato,
Mille prevé un techo de unas 5000 piezas
anuales. “Esto significa que nunca tendremos varios
cientos de puntos de venta con nuestros relojes,
aunque, de todos modos, este no es nuestro
objetivo pues somos una marca muy exclusiva”,
nos dice. “Por el momento, hay un crecimiento
algo mayor en el numero de puntos de venta en
comparación con el numero de relojes disponibles
para la venta y eso puede generar algunas tensiones
en el mercado. Pero esta circunstancia se
suavizará a medida que vayamos creciendo poco
a poco”.
Mille esta orgulloso de su compromiso con la calidad.
No acepta soluciones de conveniencia y no
recorta gastos para mantener una posición en el
mercado. Íntimamente, Mille cree que sus relojes
son “una máquina pura en cada uno de sus
detalles y acabados,hecha siguiendo los más altos
estándares existentes hoy en día.” Los precios de
venta de los relojes Richard Mille van desde los
33.000 euros hasta los 500.000 euros.
RM010
“Un reloj Richard Mille es realmente confortable
de llevar y contiene tantos detalles, ideas y técnicas
que a uno le van a coger ganas cada noche de
ponerse una lupa de relojero para contemplarlo
con el mayor detalle.” Dice Mille orgulloso. “Me
estoy divirtiendo como nunca lo había hecho
antes. Estoy haciendo exactamente lo que
deseaba hacer y estoy rodeado de personas
inteligentes y con talento. ¿Qué puede ser más
divertido que esto?”
“Realmente me encanta darle la vuelta a las cosas
y hacer las cosas a mi estilo, sin encontrar mucha
oposición,” continúa. “Cada año que pasa, la
credibilidad de la marca y de sus relojes crece
exponencialmente, lo que significa mayores posibilidades,
económicas y de estructura, para llevar
la marca a explorar más allá del terreno conocido.
Me ha costado mucho conseguir tener esta libertad
de creación y ahora pretendo ejercerla”.
Mille, no obstante, admite que la firma que fundó
tiene una actitud desafiante. “De momento estamos
en una etapa de transición, que quiere decir
que se nos reconoce como un nuevo fenómeno de
la industria relojera y de camino a un nuevo reto,”
nos señala.“La gama de relojes se ha ampliado a
lo largo y a lo ancho, nos hemos dotado de un eficiente
servicio post-venta, estamos formando a
los revendedores detallistas en nuestras instalaciones,
hemos creado RM Europa para dar servicio
a nuestros clientes europeos, y toda esta clase de
cosas. Se trata de una situación típica después de
que una marca ha completado su penetración en
el mercado: prestar atención al desarrollo a largo
plazo y la creación de nuevos modelos que
posean y remarquen la esencia de los conceptos
que defendemos.”
Para Mille, el tiempo es un lujo. “Es un lujo
disponer de tiempo,” comenta.“El tiempo es algo
que reside dentro de cada reloj Richard Mille. De
esta forma, mi trabajo es crear más tiempo para
cada día.”