La tensión en el frente de los precios es indicativa de la situación actual en la industria relojera.
Durante los últimos diez años hemos presenciado una «explosión» a varios niveles: precios, estilos, multiplicación de innovaciones y una aceleración en el ritmo de los lanzamientos.
Esta «explosión» ha dejado a marcas, minoristas y consumidores desconcertados y desorientados y ha saturado los mercados.
Al mismo tiempo, la distribución tradicional se ha vuelto del revés, tanto por la proliferación de boutiques de marcas como por los nuevos usos de la tecnología digital.
La volatilidad de los clientes y los hábitos de compra nómadas se han incrementado.
La llegada simultánea de los smartwatches se ha añadido a la confusión.
La saturación ha desencadenado un cierto desencanto con - o incluso una rechazo de – los relojes..

