n cierto “je ne sais quoi”, que es simple pero sofisticado, tanto masculino como femenino, con un encanto clásico que marca la diferencia. Del Tank toma su elegancia atemporal, todos sus códigos estéticos y su particular arte de estar siempre al día. Una capacidad única para reinventarse y resistir el paso del tiempo, que se debe a la inteligencia de su diseño. Los estetas y los artistas no se equivocan: es su reloj preferido.
Lanzado en 1996, el Tank Française debutó con un brazalete de metal en perfecta armonía con la caja, convirtiéndose en un miembro inmediato de la gran familia Tank. Un diseño metálico monobloque que Cartier radicaliza con esta nueva versión. Un nuevo enfoque, tanto estético como ergonómico, que dinamiza las líneas ultraperfiladas del reloj, disponible en acero y oro amarillo, con o sin diamantes.


